Primera vez con la copa menstrual: qué esperar los primeros tres ciclos
Nadie la usa bien la primera vez, y eso no dice nada de vos ni de la copa. Esto es lo que suele pasar, ciclo por ciclo.
La copa menstrual tiene una curva de aprendizaje corta y empinada: casi todo lo difícil pasa en los primeros dos ciclos, y después no se piensa más. Saber eso de antemano es la diferencia entre insistir y abandonar.
Antes del primer día
Hervila tres minutos en abundante agua, cuidando que no toque las paredes de la olla. Sacala con algo que no sea metálico y secala con un paño que no deje pelusa. Ese hervor va antes del primer uso y después, al terminar cada ciclo.
Probá los pliegues con la copa seca, sentada, sin apuro y sin estar menstruando. Hay varios —el C, el punch-down, el 7— y a cada persona le funciona uno distinto. El objetivo es que entre lo más angosta posible y se abra adentro.
Primer ciclo: la colocación
Es el ciclo de «entró pero no sé si se abrió». Se resuelve pasando un dedo alrededor de la copa una vez adentro: si sentís el contorno redondo y firme, está abierta. Si sentís un doblez, girala un cuarto de vuelta o sacala y volvé a intentar.
Segundo ciclo: la extracción
Con la colocación resuelta aparece la otra mitad. El error clásico es intentar sacarla con la vagina tensa. Pujá, esperá a que baje, pellizcá la base para que entre aire y acompañala. Si te apurás, se traba; si aflojás, sale.
Durante el ciclo alcanza con enjuagarla con agua cuando la vaciás. El hervor de tres minutos va al final del ciclo, no en cada vaciado.
Tercer ciclo: ya no pensás en ella
Es el ciclo en que te olvidás de que la tenés puesta y te acordás de golpe a las ocho horas. Ahí terminó el aprendizaje.
Lo que es normal y asusta igual
- Que la copa suba y cueste encontrarla: pujar la baja.
- Que los primeros intentos salgan con las manos manchadas. Es sangre, y se lava.
- Que sientas un tironcito al romper la succión. Eso es el vacío cediendo, no un daño.
- Que una vez se te escape un poco de flujo: casi siempre es que la copa no se abrió del todo.
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